Queridos Hermanos en el Servicio Episcopal
Como no les escribí al comienzo de este año litúrgico, deseo hacerlo en el tiempo de Pascua y en primer término desearles la paz del Señor Resucitado y su cercanía sanadora.
En una situación de crisis, hasta ahora única, debido a la pandemia global, hemos tenido que renunciar a la celebración comunitaria de nuestras fiestas cumbre, con excepción de las transmisiones técnicas. Estamos agradecidos porque, cumpliendo con medidas de defensa a la salud en forma limitada ya nos podemos volver a reunir para celebraciones litúrgicas.

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