¿Qué significa acompañar un proceso de paz desde la fe?
Esta es la pregunta que resuena en el corazón de la Diócesis de Tumaco mientras camina, paso a paso, junto a las comunidades golpeadas por la violencia, el abandono estatal y la desesperanza. La respuesta se vivió con fuerza del 22 al 25 de mayo de 2025, en el Resguardo Indígena de Inda Zabaleta, corregimiento de Llorente, Tumaco, durante la realización del quinto ciclo de la Mesa de Diálogos de Paz entre el Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB).
La Diócesis de Tumaco, en representación de la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de nuestro administrador diocesano el padre José Ricardo Cruel Angulo, participó en calidad de acompañante permanente y moderador, reafirmando su compromiso pastoral y profético con la reconciliación, la justicia social y la construcción de una paz con rostro humano y territorial.
Un proceso que se afianza desde los territorios
Durante estos cuatro días, el encuentro fue espacio de escucha, acuerdos y pasos concretos. Se avanzó en la consolidación de la hoja de ruta hacia un acuerdo final de paz, el fortalecimiento de la confianza entre las partes y el impulso de nuevas subcomisiones temáticas sobre víctimas, participación política y verificación del proceso. Se ratificó también el papel de los países garantes (Noruega, Venezuela y Suiza) y el de las entidades acompañantes como la ONU y la Iglesia Católica, cuyo rol ha sido clave para garantizar transparencia, imparcialidad y cercanía con las comunidades.
Uno de los aspectos más trascendentales fue el acuerdo sobre la creación de Zonas para la Capacitación Integral y Ubicación Temporal, donde se proyecta la incorporación a la vida civil de 120 integrantes de la CNEB, con una primera etapa en el municipio de Roberto Payán y en zonas del departamento del Putumayo. Este paso representa un viraje histórico en la intención de consolidar una fuerza de paz transformadora sin armas, comprometida con la transformación territorial, el desarrollo sostenible y la sustitución de economías ilegales.
Tumaco: tierra de diálogo, dolor y esperanza
La elección de Tumaco como sede del ciclo de diálogos no es casualidad. Esta región ha sido históricamente epicentro del conflicto armado, del clamor de las víctimas y de las iniciativas de paz nacidas desde las entrañas del pueblo. En Inda Zabaleta confluyen historias de resistencia indígena, espiritualidad, ancestralidad y una sed profunda de vida digna.
La Diócesis, junto con otros actores sociales y humanitarios, acompañó cada momento del diálogo con oración, mediación y escucha activa, comprendiendo que la paz verdadera requiere de procesos profundos de sanación del tejido social, garantía de derechos y participación real de las comunidades.
La paz se construye con el corazón y los pies en la tierra
Entre los acuerdos alcanzados también se priorizó el inicio del desminado humanitario en territorios afectados por artefactos explosivos, así como la entrega supervisada de armamento por parte de la CNEB, con el acompañamiento de la Fuerza Pública, organismos internacionales y garantes.
Además, se acordó la participación del delegado de la CNEB Andrés Rojas en el diseño de un programa de transformación territorial, con enfoque en la sustitución de cultivos ilícitos, donde la fuerza transformadora será civil, sin armas, con participación comunitaria y enfoque de derechos.
La Iglesia: sembradora de esperanza
En un momento histórico para el suroccidente colombiano, la Diócesis de Tumaco reitera su vocación de servicio como Iglesia que camina con los pueblos, que escucha los clamores de los más pobres y que acompaña los procesos de construcción de paz desde lo espiritual, lo humano y lo social.
Como lo ha enseñado el Papa Francisco, la paz no es solo ausencia de guerra, sino el fruto de la justicia, la inclusión, la misericordia y el respeto mutuo. Por eso, celebramos que esta nueva etapa del diálogo se haya realizado en nuestro territorio, con el anhelo de que las palabras se conviertan en hechos, y que la esperanza no se apague en los corazones de quienes siguen apostando por una Colombia reconciliada.
Sigamos caminando juntos
Invitamos a toda la comunidad diocesana a mantenerse informada, orar por el proceso de paz y a seguir promoviendo espacios de encuentro y reconciliación en sus parroquias y comunidades.
Conoce más sobre este acompañamiento y los compromisos en las actas de cada espacio: DESCARGA AQUI
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REGISTRO FOTOGRAFICO: Consegeria Comisionado de Paz


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