Frente a la alarmante escalada de violencia que ha sacudido las regiones del Valle del Cauca y el Cauca, con más de doce atentados en un solo día, el Arzobispo de Cali, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, ha hecho un llamado contundente y urgente a frenar el horror que vuelve a teñir de sangre a Colombia.
Desde la Parroquia Santísima Trinidad, en un mensaje titulado “Hacia una paz desarmada y desarmante”, el prelado implora detener la barbarie, desarmar las armas y los corazones, y acoger el mensaje esperanzador del Evangelio: “Mi paz les dejo, mi paz les doy”.
“No podemos permitir que nuestra tierra vuelva a experimentar lo que vivimos hace más de treinta años. El dolor del pasado no puede repetirse hoy”, afirmó Monseñor, visiblemente conmovido.
La carta pastoral, difundida a todos los fieles de la Arquidiócesis, no solo denuncia los hechos violentos recientes, sino que ofrece una hoja de ruta hacia la reconciliación y la paz verdadera. Inspirado en las enseñanzas del Papa León XIV, propone una paz que brota de la memoria, la ética, el diálogo y la valentía.
Puntos clave del mensaje episcopal:
✅ Rechazo absoluto a la violencia: Monseñor denuncia los atentados, retaliaciones y amenazas que desgarran la dignidad humana, especialmente en las comunidades más pobres.
✅ Una ética valiente del encuentro: Invita a los actores armados y a la sociedad a buscar soluciones desde el diálogo y la escucha, no desde el miedo ni la destrucción.
✅ Desarme integral: No solo físico, sino también de palabras y actitudes que alimentan el odio y la polarización.
✅ Memoria viva: Recuerda los horrores del conflicto y llama a no repetir los errores del pasado.
✅ Compromiso de la Iglesia: La Iglesia se ofrece como facilitadora de espacios de reconciliación, escucha y acompañamiento espiritual.
Desde la Diócesis de Tumaco nos unimos al clamor por la paz
Como Iglesia hermana en Tumaco, región también golpeada por el conflicto y el olvido, nos sumamos con fuerza y esperanza al mensaje del Arzobispo de Cali. Porque la violencia no es el destino. Y porque la paz no se construye con armas, sino con corazones reconciliados.
“Que cada cristiano, cada familia, cada parroquia, sea instrumento de unidad y reconciliación. Que el Espíritu de Pentecostés nos dé fuerza para desarmar palabras, manos y caminos”.
Lee la carta completa y conoce la reflexión pastoral:
👉DESCARGA: Carta pastoral – Arzobispo de Cali- 22
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