DIÓCESIS DE TUMACO

“Cuando en familia y comunidad nos escuchamos, el amor de Dios celebramos”

Iglesia llama a acompañar integralmente a las víctimas de las distintas formas de violencia

En el segundo día de la 115 Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los prelados en compañía del presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Jesús González de Zárate, en rueda de prensa, reiteraron el llamado a la institucionalidad y a la sociedad en general a vivir la misericordia, dejar de lado la indiferencia y atender, acoger, acompañar, promover e integrar a quienes sufren por causa de la violencia, la injusticia y la migración.

Teniendo como derrotero la propuesta de ser “una Iglesia misericordiosa que se conmueve, se detiene y ayuda al otro, cuantas veces sea necesario”, se refirieron al trabajo articulado que la Iglesia católica colombiana y venezolana vienen adelantando en relación al fenómeno migratorio, que no cesa en la región.

 

“La Iglesia está llamada a tocar la carne de los que sufren y, especialmente, esos que sufren son las víctimas de tantas violencias que se viven en el país y en el mundo”.

 

“Entre ellos un grupo muy importante de personas que han sufrido las consecuencias sociopolíticas en estos países de América Latina son los migrantes. Muy especialmente los hermanos venezolanosEn Colombia hay un número aproximado de 2 millones 700 mil, sin contar aquellos que van de paso”, explicó monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia.

Ante esta realidad, “la Iglesia ha sido muy activa en el acompañamiento tanto a los migrantes permanentes como a los que van en tránsito a otros países”, agregó.

Dentro de las ayudas brindadas, explicaron los obispos durante el encuentro con medios de comunicación, se destaca el establecimiento de casas de acogida, el suministro de alimentos, la creación de lugares para el cuidado de los niños mientras sus padres laboran, la capacitación en medios de vida, la asesoría jurídica, la visibilización del fenómeno, y la articulación con distintas organizaciones humanitarias para la atención de esta población.

 

Sin embargo, estos esfuerzos siguen siendo limitados, afirman, al precisar que la institucionalidad se encuentra en mora de atención pertinente y oportuna.

En este sentido, el padre Leonidas Moreno Gallego, administrador de la Diócesis de Apartadó refiriéndose a la situación migratoria en la región del Urabá, en frontera con Panamá, advirtió que “este fenómeno desborda lo mucho o poco que hagamos desde la Iglesia, pero también uno entiende que desborda una institucionalidad que no puede responder o que no quiere responder”.

Por ello es importante -continuó- “que se conozca el sufrimiento de miles de personas. Diariamente por Necoclí hacia Acandí, Capurganá y siguiendo la ruta por El Darién, están llegando 800 – 850 personas. Hay meses en los que se han registrado cifras de hasta 22 mil, y aumenta. Todo esto es el desafío tan grande que se nos presenta porque el migrante necesita ser acogido, ser integrado, ser defendido, protegido, esta es una de las recomendaciones claras que nos ha dado el Papa frente al tema de la migración”.

“En este acompañamiento también nos corresponde decir, en la justicia y la verdad, la realidad que ellos viven”.

 

“En justicia hay que decir que sufren, se les quita el dinero, los recursos que traen para poder avanzar … Se vuelve un negocio para muchos. También, en verdad tenemos que decir que, aunque las cosas se conocen y se dan a conocer, después uno queda con la sensación de que nada pasa. Eso también es un llamado que nosotros hacemos a la institucionalidad, que en definitiva vemos que no asume estos desafíos tan grandes que tenemos”.

 

A su turno, monseñor Jesús González de Zárate, arzobispo de Cumaná y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, agradeció el apoyo recibido y actitud de acogida y misericordia de la Iglesia católica en Colombia e insistió en que esta es una dolorosa realidad que continúa.

 

“Queremos pedirles que no se olviden de esta realidad de la migración venezolana, que urge de la atención de organismos multilaterales”.

En la rueda de prensa, realizada la mañana del 4 de julio, en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en Bogotá, participaron: monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia; monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú; monseñor Jesús González de Zárate, arzobispo de Cumaná y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana; y el padre Leonidas Moreno Gallego, administrador de la Diócesis de Apartadó.